Mel, el Señor de Punta Norte

Mel es una orca macho de algo más de 45 años. Dado que la expectativa de vida de estos delfines es de aproximadamente 50 años, Mel es una orca mayor.

Hace ya mucho tiempo se convirtió en un símbolo de las orcas de Península Valdés, probablemente es la más filmada y fotografiada del mundo. Su fama se debe a una extraña conjunción de factores: su porte de más de 8.000 kilos, su destreza para el varamiento intencional en búsqueda de alimento y su gran aleta dorsal de 1,80 metros de alto (fácilmente reconocible por ser ligeramente quebrada como consecuencia de los balazos que ha recibido por orden de gobiernos ignorantes que creían que iba a terminar con las poblaciones de lobos marinos en Río Negro).

Mi primer contacto visual con Mel fue en 1991, en las playas del faro de Punta Norte. Hacía pocos años que había comenzado como fotógrafo de naturaleza y era mi primera campaña para fotografiar orcas en esta Reserva. Mel apareció repentinamente, varando todo su cuerpo en la playa, muy brilloso por la luz del mediodía. Esa toma y esa experiencia han sido inolvidables para mí.

En esa época Mel siempre estaba en compañía de otra orca macho, Bernd, tan imponente como él. Habían desarrollado estrategias de distracción y captura dignas de analizar en alguna academia militar, y la cambiaban año tras año para desorientar a los lobos marinos. Practicaban (para gusto de observadores como yo) en playa Medina, muy cerca de allí.

Ese mismo día al regresar por la tarde hacia las viviendas de la Reserva, caminaba paralelamente a pocos metros del mar, muy relajado y satisfecho, cuando imprevistamente apareció Mel, a gran velocidad, y varó delante de mí. Quedamos a escasos tres metros, uno del otro. Deduzco que fue por curiosidad. Alcé la cámara instintivamente y disparé,
un gran primer plano fue el premio.

Quedó en mí una sensación única e imborrable que me llevó a volver año tras año en busca de Mel. De este modo logré ver sus momentos difíciles y otros gloriosos. Compartir estos años de trabajo con un espécimen como Mel ha sido un privilegio en el metier de retratar orcas en libertad.

MEL, EL SEÑOR DE PUNTA NORTE (2007)
Artículo escrito por Alberto Patrian para su libro Península de Valdés.

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Mel is a male orca of 45 years of age. As these dolphins have a life. Expectancy of about 50 years, we can think of it as an elder orca.

Many years ago, Mel became a living legend and its popularity spread around the world, as it was the most photographed and filmed specimen of its kind.

Why such fame? First, with 17,000 pounds, it is quite large for its size, yet it is very skillful at intentional beaching for feeding. Secondly, Its 1.8-m tall dorsal fin is clearly discernible as it appears slightly crooked from gun shooting. This also added to Mel’s mystique: authorities at the time had thought that this orca could wipe out all sea lions populating the shores of Río Negro (Province just North of Chubut), so they ordered it to be shot. The hunt was, obviously, unsuccessful.

My first visual contact with Mel was in 1991, on the beach by Punta Norte´s lighthouse. I had started my career as a nature photographer not long before that, and this was my first campaign to photograph
orcas in their own habitat.

Back then, Mel was always in the company of another formidable looking male orca named Bernd; together, they had developed strategies of distraction and capture worth of a military academy. And they changed them time after time to disorientate their prey. To the enjoyment of observers like myself, this couple had practice sessions in Playa Medina not far from the lighthouse.

That same evening, I went back to the hotel, relaxed and contented, strolling along the sea shore. Suddenly, Mel darted out of the water and spread its great body across the beach, glimmering under the midday sun. It sat there, barely 10 feet apart, from me. I guess it came out of curiosity. Instinctively, I raised my camera and shot.

My prize: a unique close-up of Mel. That photo and the whole experience as well have been unforgettable, and so I went back every year searching for Mel. And so I had the opportunity of witnessing its glorious days as well as its harsh times. Sharing all these years with Mel has been a privilege that added much to the fascinating task of portraying the life and struggle of wild, free orcas.

Mel, the Lord of Punta Norte (2007) by Alberto Patrian

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