Quebrada de Huamhuaca. Recorrida Final

Fin del diario de viaje en la Quebrada de Huamhuaca.

Comenzamos el cuarto día con fuerzas renovadas después de una noche a pura música en una peña frente a la plaza principal de Tilcara.

Fuimos a conocer a Santos y la famosa “Caravana de Llamas”, debido al poco tiempo de la campaña no pudimos realizar una travesía de más de un día como me hubiera gustado pero fue igual de fructífero conversar horas con alguien que decidió largar la “locura” capitalina para cambiar su vida por completo en la Quebrada… esa iniciativa quedó dando vueltas en mi cabeza desde este viaje.

Santos y su ayudante nos recibieron con unos mates exquisitos y facturas! Un lujo de recibimiento!

Al salir al corral vimos a todas las llamitas que venían a curiosear a los recién llegados mientras santos les daba caña y se metía dentro del corral. En un segundo Santos estaba rodeados de unas 10 llamas todas queriendo comer de su mano, mientras el iba poniendo la correa a un par.

 

Llenamos los bolsitos que cuelgan del lomo de las llamas y salimos rumbo a los alrededores de Tilcara.
La verdad que dan ganas de salir por 3 días en compañía de estos animales tan lindos!! Y Santo nos contó de la vida en el pueblo y las cosas buenas que se están haciendo para la comunidad.

Después de un par de horas, nos despedimos, habiendo hecho el contacto para un regreso más prolongado!. Por mi parte quedé más convencida de lo lindo que sería vivir un tiempo en Tilcara!

Al salir del corral, nos metimos en la camioneta con mate y hojas de coca a cuestas para subir el cerro sobre el que se posa el pueblo para sacar unas fotos panorámicas. Ahí pudimos confirmar verdaderamente lo que los días anteriores habíamos supuesto: Tilcara había crecido muchísimo en estos últimos años!

 

Al bajar el pueblo estaba en pleno agite de un día lunes, con chicos en guardapolvos blancos corriendo por todos lados, las señoras que salían a hacer las compras para el almuerzo, alguno que otro mateando y los comerciantes llevando a cabo sus actividadescotidianas.

Encaramos para Maimara, un pueblo famoso por su cementerio colorido por los adornos de flores en las tumbas y por tener frente a sí “La paleta del pintor”, una formación rocosa con picos de distintos tonos ocres, verdes y rojizos.

Recorrimos el pueblo y notamos que también había crecido, más armoniosamente que Tilcara, y sin tantos hoteles y restaurants. Llegando al borde del Río grande las quintas verdes que producen para la zona se extienden todo a lo lardo de “la Paleta” y más. Entre los árboles, los pastos y la brisa daban ganas de tirarse un rato a dormir una siesta. Pero no, el Pucará de Tilcara nos esperaba.

Al salir del pueblo me detuve unos 20 minutos en el cementerio y su característica imagen de flores de colores en cada tumba. Cabe aclarar que no es el único de la zona así, lo vimos en Purmamarca y en Humahuaca también. Pero este en especial tiene de fondo estas montañas que parecen pintadas.

 

Una vez más nos subimos al vehículo para volver a Tilcara, esta vez nos detuvimos en la entrada donde está el Pucará. Allí hay información didáctica sobre las costumbre de los pueblos originarios que habitaron Tilcara.

El cansancio ya se hacía sentir con el sol que iba bajando y se hacía menos agresivo. Decidimos bajar al pueblo y recorrer cual turistas, ver artesanías y buscar el lugar indicado para nuestra cena de despedida.
El contraste entre estar en Tilcara un fin de semana con respecto a vivirlo durante la semana es abismal. Hay turistas pero no tantos, y el aire a “cotidianeidad” hace que uno la conozca desde un lugar diferente y quiera quedarse para siempre. La idea de que el tiempo se detiene es muy en serio en estos pueblos y más cuando el sol baja al atardecer y los rayos que se cuelan de entre los cerros cobran una densidad lumínica que es un espectáculo para los ojos atentos.

Finalmente llego la noche y con ella una cena de lujo, con mi comida favorita en la tierra: Locro, empanadas y humitas!. Allí entre el vinito y el picor de las empandas fuimos dando cierre a un viaje maravilloso para todos los sentidos incluyendo la intuición.

El día martes llegó el momento de volver y como quedaba “de paso” Pato nos llevo tierra adentro de las yungas!! Yo quería selva y vegetación por doquier ahí estaba!! De a ratos parecía un paisaje sacado de los Alpes y por momentos se entreveían cascadas enormes entre la maleza!

Para el mediodía llegamos a San Salvador donde comimos un locro alucinante!! Gentileza de la familia de Pato.
Ya con los ánimos un poco bajos por tener que volver nos despedimos de nuestro guía que fue todo un lujo!. Prometimos volver y aunque no tiramos ninguna moneda en ninguna fuente de Trevi, en el corazón se instaló la Quebrada y con eso basta para volver en breve!!!

A lo largo de estos pocos meses desde que volvimos tuvimos noticias muy lindas desde esas tierras lejanas, ahora Patricio trabaja y vive durante la semana en Tilcara, y ya comenzó a operar con su nueva empresa de turismo. En breve compartiremos esta información!
Agradecemos en especial a Patricio, Mariana y a toda la familia Buitrago.

También queremos agradecer a Marta Veldiviezo de tejidos “Pushka” y a Gloria y sus hijos del pueblo de Hornaditas.

Texto y fotos: Nadia Patrian © 2012

 

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